A menudo suelo decir que soy poco conocedor de la ciencia deportiva, la realidad, no dista mucho de esta afirmación sin embargo tiene varios motivos principales. Desde pequeño, mi padre, aficionado al fútbol como la mayoría de su generación, nos llevaba al fútbol a mi hermano y a mi; su hermano, mi tío y padrino, jugador en sus tiempos mozos, comparte afición junto con sus hijos, mis primos. Una familia que se reúne con amigos, vecinos y familiares para ver un partido de fútbol los domingos, como la tradición religiosa, pero ésta, en la mayoría de ocasiones, después de comer. Acabarían por darse dos posibilidades, que me gustase el fútbol o que no, sin embargo, lo que si sucedería es que acabaría por aprender de ellos y conocer un poco este deporte.